El entrenador de perros César Millán, protagonista del popular programa de televisión El encantador de perros y su esposa Ilusión, anunciaron que han iniciado el trámite de divorcio después de 16 años de matrimonio.
Con tristeza informamos de que hemos iniciado las gestiones para el divorcio, señaló una declaración distribuida en el sitio de internet del autor de El encantador de perros. La decisión se tomó después de una larga reflexión, agregó el comunicado. Seguimos siendo amigos y mantenemos plenamente el compromiso de la educación de nuestros dos hijos.
Mala noticia para el Encantador de Perros que no fue capaz de conciliar su vida familiar (chistes faciles aparte, claro). Su futura ex esposa, Illusion, se llevará una buena parte de la tarta económica ganada por Cesar Millán durante estos años de éxito televisivo. Así como la custodia de sus dos hijos.
Historias caninas: Un perro llamado Canelo es el protagonista de esta historia, un can que ha quedado grabado en la memoria de muchos gaditanos. Se remonta a doce años antes, cuando el perro acompañaba asiduamente a su dueño para tratar su enfermedad al hospital Puerta del Mar en Cádiz y Canelo le esperaba fuera para volver juntos a casa.
Pero su dueño nunca volvió, falleció dos días después a causa de su enfermedad y Canelo permaneció allí esperando fielmente a las puertas del hospital durante más de una década; por el día daba una vuelta por los alrededores con su paso lento y su mirada melancólica y por la nohe regresaba a las puertas del hospital.
Había gente que le daba de comer, incluso hubo quien le quiso adoptar, pero Canelo siempre volvía al lugar a esperar a su amo, hasta que un día fue denunciado por un hombre que dijo que había mordido a su perro y fue trasladado a la perrera municipal.
Los habitantes protestaron en contra y fue indultado por aclamación popular, un hecho inusual. Según cuentan a la llegada al Puente Carranza, a la entrada a Cádiz, la mirada siempre triste de Canelo cambió, albergaba la esperanza de volver a ver a su dueño.
Pero aunque no se ha movido del lugar, el tiempo ha pasado, su edad hizo mella en su cuerpo y su dueño jamás volvió; el 9 de enero de 2002 mientras cruzaba por el paso de peatones, fue atropellado por un vehículo que se dió la fuga y Canelo dejó de esperar para reunierse por fin con su amo.
Cuatro años después, Cádiz da nombre a una calle de la ciudad y coloca una placa como homenaje a su fidelidad.